¿Será la agricultura ecológica el método predominante de explotación del futuro?
LA principal organización británica sin ánimo de lucho promotora de la agricultura ecológica y sostenible y de la alimentación sana, Soil Association, ha aplaudido los resultados de un informe independiente que sugiere que la agricultura ecológica tiene un gran potencial y que podría incluso convertirse en "la principal agricultura del futuro".
Peter Melchett, director de políticas de Soil Association, declaraba: "La agricultura ecológica no procura todas las soluciones a los retos que supone el cambio climático y los problemas de salud relacionados con la dieta. Aún queda mucho por hacer para mejorar los sistemas ecológicos, pero este informe muestra los efectos positivos que podría tener la agricultura ecológica".
Entre las conclusiones principales del informe se encuentra un aumento en la producción de ternera del 68%, y en la de cordero, del 55%; una caída en el empleo de elementos que suponen un alto consumo energético (el uso de abonos se podría reducir en un 95%, y el de pesticidas, en un 98; así como un aumento previsto del 73% en el empleo agrícola.
El estudio también defiende que la agricultura ecológica ofrece muchas ventajas con respecto a las prácticas convencionales: se reduciría el grado de contaminación del agua y el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, se disminuiría el uso de pesticidas en un 98%, y el de abonos, en un 95%. Con los ajustes necesarios, la agricultura ecológica podría producir lo mismo que la convencional.
El informe, titulado "England and Wales under organic agriculture: how much food could be produced?" (Inglaterra y Gales bajo la agricultura ecológica: ¿cuántos alimentos se podrían producir?), expone los efectos positivos que podrían tener estas prácticas agrícolas. El estudio, realizado por Philip Jones y Richard Crane, de la Universidad de Reading, contó con la financiación de la fundación independiente HCD Memorial Fund y de Soil Association.
Aunque el estudio reconoce que la agricultura ecológica pretende ser un sistema de producción óptima, en vez de un sistema de producción alta, también sugiere que, como consumidores, debemos plantearnos qué alimentos consumiremos en el futuro y cómo será la agricultura en unas circunstancias distintas.
"Ante el aumento en los precios y la escasez de los principales combustibles fósiles y minerales, así como la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% antes de 2050, en las próximas décadas los sistemas alimentarios y agrícolas habrán de someterse a cambios drásticos", explicaba Melchett.
"Debemos elegir entre una agricultura no-ecológica que convierte el petróleo y el gas en alimento, que produce cultivos con nitrógeno tomado del aire y empleado en abonos elaborados con combustibles fósiles, por un lado, y una agricultura ecológica que produce cultivos con nitrógeno tomado del aire empleando la energía del sol y las plantas que fijan el nitrógeno de un modo natural, por otro".
El movimiento ecológico comenzó hace 60 años y, según el informe, estos son grandes desafíos a los que se enfrentan los sectores alimentario y agrícola en el futuro.
Melchett exponía: "En los próximos 20 años asistiremos a los cambios más radicales que han experimentado la alimentación y la agricultura desde la revolución industrial. La crisis mundial que suponen los problemas de salud relacionados con la dieta nos obligará a realizar los cambios recomendados por la Organización Mundial de la Salud, reduciendo la demanda de productos cárnicos, azúcar, grasas y lácteos, y aumentando la demanda de cereales, patatas y demás tubérculos, frutas y hortalizas. También habremos de deshacernos de más de medio siglo de dependencia del gas y el petróleo para la elaboración de los abonos que necesitamos para producir nuestros alimentos".
El Reino Unido importa alrededor del 40% de sus productos alimentarios, comprendidos el té, el café, la especias, la fruta y las verduras que no puede cultivar. Esta cifra también incluye grandes cantidades de grano y proteína para la alimentación del ganado.
Melchett exponía: "Importamos el 25% de los alimentos que podríamos cultivar en nuestro suelo y cerca de la mitad del abono nitrogenado que necesitamos para cultivar productos no-ecológicos. Aparte de acabar con la importación de abono nitrogenado, la transformación de nuestra agricultura convencional en ecológica no nos haría más autosuficientes, a menos que nuestra dieta cambiara también considerablemente".
La transformación de la agricultura británica en completamente ecológica llevaría muchos años. Y si ocurriera, sería necesario cambiar muchas cosas; en especial, los hábitos alimenticios del país.
Según el informe, los consumidores comprarían la mayoría de los alimentos en temporada y producidos en la región; comerían menos huevos y productos lácteos, pero de mejor calidad; habría más vacuno y cordero alimentado con pasto; más fruta y verdura, y muchos menos pollos y cerdos de cría industrial de alto consumo energético y alimentados con grano.
Peter Melchett concluía: "Soil Association espera que este informe constituya un punto de partida útil para el debate en torno al problema de cómo podríamos acceder todos a unos alimentos sanos, de buena calidad y placenteros sin causar la destrucción del planeta".

































