Aumenta el número de pedidos de una familia de aviones dotada de una nueva tecnología de alas
UNA NUEVA ALA DE AVIÓN elaborada con un material compuesto avanzado que, según aseguran, supondrá un «gran paso adelante en el diseño y la tecnología aeronáutica» se somete actualmente a pruebas muy rigurosas en el Reino Unido.
El nuevo tipo de ala diseñado, desarrollado y fabricado en Irlanda del Norte combina las ventajas de una ligereza extrema con una resistencia estructural muy alta para una nueva familia de aviones bimotores a reacción que se prevé entre en servicio en 2013.
La empresa Bombardier Aerospace está creando el ala de demostración en su planta de Belfast para los aviones bimotores a reacción canadienses CSeries de Bombardier, la única familia optimizada de aviones diseñada específicamente para el mercado de aeronaves de mayor autonomía con pasillo único y entre 100 y 149 asientos.
Bombardier afirmaba que el nuevo modelo ofrecería los «costes de explotación más bajos de su categoría, a la vez que una flexibilidad operativa excepcional, la comodidad de un fuselaje ancho y las mejores credenciales en cuanto a impacto medioambiental».
Los materiales compuestos, como la fibra de carbono y el litio-aluminio, se usan con cada vez mayor frecuencia en la construcción aeronaval. Como prueba de ello, el modelo CSeries contará con un fuselaje fabricado en un 70% con materiales avanzados, y sus alas estarán construidas con materiales compuestos.
El Reino Unido goza de una trayectoria envidiable en el diseño y desarrollo de alas de tecnología avanzada, entre las que destacan las empleadas en el Airbus europeo. Bombardier, por su parte, cuenta con cerca de 40 años de experiencia en tecnologías de materiales compuestos.
En Irlanda del Norte, Bombardier heredó toda la experiencia aeroespacial de Short Brothers, famosos por sus aviones Sherpa, Shorts 360, Skyvan y Tucano, cuando absorbió la empresa en 1989.
Las pruebas con el ala elaborada con materiales compuestos, un modelo de demostración preproducción a escala real con una envergadura de tres cuartos, acaban de comenzar en Belfast, donde ya se está construyendo una planta de 55.700 metros cuadrados diseñada para la fabricación y el ensamblaje a largo plazo de alas de tecnología avanzada.
La primera ala de materiales compuestos debería estar lista en 2011 para su envío de Belfast a Québec (Canadá), donde se montarán los bimotores a reacción CSeries.
Gracias al proceso avanzado de infusión por transferencia de resina, exclusivo de la empresa, Bombardier ha producido una estructura de demostración preproducción que representa los anclajes del fuselaje central y del ala externa al cajón central del ala, entre los que se encuentran una pata del tren de aterrizaje principal y un motor y soporte de anclaje de simulación.
El prototipo de ala se introduce en un banco de pruebas especializado que emplea gatos hidráulicos para provocar su flexión y alabeo, reproduciendo así toda combinación posible de carga extrema que pueda sufrir el ala a lo largo de muchos años de servicio.
Cerca de 400 empleados, entre ingenieros y personal complementario, participan en la investigación y el desarrollo del ala en Belfast. Cuando comience su producción comercial, se generarán alrededor de 800 puestos de trabajo, y muchos más en las industrias auxiliares.
El proyecto se ha calificado como la mayor inversión individual realizada en Irlanda del Norte hasta la fecha. Michael Ryan, vicepresidente y director general de Bombardier Belfast, comentaba: «Mediante un programa riguroso de pruebas, obtendremos datos reales del prototipo de demostración que nos permitirán mejorar el diseño del ala que se produce actualmente para el avión CSeries».
«De este modo podremos crear la solución más ligera con plena confianza en la integridad estructural del ala... Estamos encantados con los progresos alcanzados», añadía.
Michael Ryan continuaba: «La localización del proyecto del ala para el avión CSeries en Irlanda del Norte supone un claro reconocimiento de la reserva de conocimientos especializados y experiencia que existe en nuestro sector aeroespacial y confirma nuestro prestigio internacional como núcleo de excelencia en este campo».
«A medida que este proyecto avance, espero que se presenten más oportunidades para que Bombardier y la agencia Invest Northern Ireland consoliden el sector aeroespacial de Irlanda del Norte. El programa aprovecha los cerca de 40 años de experiencia de Belfast en el campo de las tecnologías de materiales compuestos», añadía.
«Sus beneficios no se limitarán únicamente al avance de nuestros conocimientos expertos en una de las áreas más avanzadas de la tecnología aeroespacial; creemos que también contribuirá a consolidar, desde una perspectiva más amplia, los intereses estratégicos del Reino Unido en el desarrollo de alas aeronáuticas», explicaba Michael Ryan.
Entre las empresas británicas que se benefician actualmente de este proyecto se encuentra GKN Aerospace, seleccionada para diseñar y fabricar las aletas de material compuesto que reducirán la resistencia aerodinámica de las alas del modelo CSeries, gracias a lo cual se obtendrán ahorros en el consumo de combustible de hasta un 6%, con la consiguiente reducción en el nivel de emisiones y mejora de la carga útil y la autonomía del avión.
La entrega de las primeras aletas está prevista para 2011, y el contrato, que se prolonga hasta 2025, podría superar los cien millones de dólares.
Desde su lanzamiento en la feria aérea británica celebrada en Farnborough en 2008, la familia de aviones CSeries ha conseguido 90 pedidos en firme, más otros 90 aún sin confirmar.


































