La comunicación que fomenta las defensas del cuerpo contra el cáncer
Un equipo de científicos ha descubierto un modo de hacer posible que las células sanas dominen a las cancerosas e impidan su transformación en tumores, lo cual podría dar lugar a un método completamente nuevo de tratar el cáncer en su fase inicial.
Los investigadores de la Universidad de Manchester (Inglaterra) han descubierto que unas sustancias químicas especiales, los llamados "inhibidores de quinasas", abren canales de comunicación en la superficie celular que permiten a las células sanas "hablar" con las células cancerosas.
"Cuando añadimos estas sustancias a una mezcla de células sanas y cancerosas en un matraz, las células enfermas dejaron de multiplicarse y comenzaron a actuar de nuevo como células normales", explicaba el doctor Ian Hampson, que realizó la investigación con su esposa, la doctora Lynne Hampson.
"Las pruebas siguientes demostraron que estas sustancias ayudaban a las células cancerosas a establecer conexiones con las células sanas de su entorno; unas conexiones que permitían a estas células normales asumir el control del mecanismo mediante el cual las células se dividen y crecen descontroladamente", añadía a su explicación.
La división celular se produce de forma natural y continua en los órganos y tejidos humanos como parte de los procesos normales de reparación del cuerpo que combaten su deterioro natural. Sin embargo, cuando se padece cáncer, las células se dividen de un modo descontrolado.
El doctor Hampson comentó que los resultados del estudio, publicados en el boletín "British Journal of Cancer", son especialmente alentadores porque estas sustancias químicas -creadas en colaboración con investigadores de la cercana Universidad de Salford- parecen ser relativamente inocuos, y su efecto positivo en las células cancerosas persiste incluso cuando se retiran las sustancias.
"Cuando añadimos los inhibidores a un cultivo que sólo contenía células cancerosas, su efecto fue mínimo", explicaba el doctor Hampson, que trabaja en la School of Cancer & Imaging Sciences (escuela de ciencias oncológicas y de las imágenes médicas) de Manchester. "La supresión de su crecimiento sólo se produjo cuando añadimos las sustancias a una mezcla de células cancerosas y normales, más parecido al modo en que se hallarían en el cuerpo".
"Curiosamente, las conexiones que permitieron a las células sanas comunicarse con las cancerosas permanecieron abiertas incluso cuando los inhibidores de quinasas se retiraron, por lo que podríamos deducir que un medicamento basado en estas sustancias se podría administrar en un tratamiento de corta duración", añadía.
"Además, los inhibidores no son tóxicos y no destruyen las células, como la quimioterapia, la radioterapia y otras terapias oncológicas tradicionales, de modo que, si logramos crear un medicamento, muy posiblemente tendría muchos menos efectos secundarios", exponía Hampson.
El tándem Hampson apuntó que la próxima fase de la investigación consistiría en averiguar cómo pueden estas sustancias incrementar el número de conexiones entre células cancerosas y normales. Una vez averiguado, esperan poder producir un medicamento para el tratamiento del cáncer en seres humanos.
El doctor Hampson señaló que las universidades de Manchester y Salford han tramitado patentes de estas sustancias químicas, pero que aún queda mucho trabajo por hacer antes de que se pueda usar una nueva terapia farmacológica basada en las mismas.
Las sustancias químicas desarrolladas son un tipo de inhibidor de quinasas. Las quinasas son unas enzimas especiales que usan una molécula de fosfato para acelerar los procesos biológicos del cuerpo. Las sustancias que bloquean las acciones de las quinasas se llaman inhibidores de quinasas.
El doctor Hampson explicó que, sin saberlo, había estado continuando, junto a su mujer, la labor pionera que en este campo había realizado el catedrático de la Universidad del Estado de Michigan (EE UU), James Trosko.
Lo que resulta interesante, apuntó, es cómo encaja el trabajo de Trosko como experto en nutrición, que se centra en los aspectos beneficiosos para la salud de ciertos alimentos, como el vino tinto y el té verde, con la ruta sintética que han seguido en Manchester.
La doctora Lynne Hampson añadía: "Ahora estamos solicitando fondos para continuar investigando en la bioquímica de cómo causan estas sustancias el efecto que hemos observado. También tenemos la intención de investigar el uso de distintos tipos de cultivos celulares para evaluar la potencia y el alcance de la actividad de estos agentes".
La investigación ha sido financiada por Association for International Cancer Research, Humane Research Trust, Caring Cancer Research Trust, Kidscan y Cancer Prevention Research Trust.

































